25-05-2026
Por Lourdes Mosqueda
Coach ontológico con especialización en finanzas personales y familiares
“Una mujer, de las mujeres de los hijos de los profetas, clamó a Eliseo, diciendo: Tu siervo mi marido ha muerto; y tú sabes que tu siervo era temeroso de Jehová; y ha venido el acreedor para tomarse dos hijos míos por siervos. Y Eliseo le dijo: ¿Qué te haré yo? Declárame qué tienes en casa. Y ella dijo: Tu sierva ninguna cosa tiene en casa, sino una vasija de aceite. Él le dijo: Ve y pide para ti vasijas prestadas de todos tus vecinos, vasijas vacías, no pocas. Entra luego, y enciérrate tú y tus hijos; y echa en todas las vasijas, y cuando una esté llena, ponla aparte. Y se fue la mujer, y cerró la puerta encerrándose ella y sus hijos; y ellos le traían las vasijas, y ella echaba del aceite. Cuando las vasijas estuvieron llenas, dijo a un hijo suyo: Tráeme aún otras vasijas. Y él dijo: No hay más vasijas. Entonces cesó el aceite. 7 Vino ella luego, y lo contó al varón de Dios, el cual dijo: Ve y vende el aceite, y paga a tus acreedores; y tú y tus hijos vivid de lo que quede.
2 Reyes 4:1-6
Esta historia me gusta mucho!!! Una mujer quedó viuda, con hijos pequeños y con una deuda que pagar, si no pagaba sus hijos iban a ser llevados como siervos. En medio de su desesperación debido a que el acreedor fue a reclamar dicho pago, clamó por ayuda, cuando le hacen la pregunta de ¿qué tienes en tu casa? otra pregunta podría ser ¿qué habilidades tienes? ¿Cuál es tu semilla?.
En momentos de dificultad nos cuesta darnos cuenta de que tenemos dones, talentos, habilidades, la viuda por un momento se paralizó por el miedo, quedó sin su esposo y estaba por perder a sus hijos. Pero levantó sus ojos al cielo, reconoció que tenía un poco de aceite, que tenía una habilidad, pidió ayuda prestó vasijas, se esforzó con ayuda de sus hijos y tuvo fe para avanzar.
Ella se reinventó, se convirtió en empresaria, pero antes pagó a sus acreedores y vivió de lo que quedó.
Somos mujeres esforzadas y valientes, tenemos la capacidad de reinventarnos, de escribir una nueva historia con la ayuda de Dios.