25-05-2026
Compartimos esta reflexión de la AGENCIA GLOBAL DE NOTICIAS
@agenciaglobalpy
Problemas en las áreas de educación, alimentación y salud son los principales retos sociales a los que deberán hacer frente los próximos gobernantes municipales, tanto intendentes como concejales. Estas situaciones afectan al sector de la niñez y adolescencia.
El gran desafío que tienen las autoridades que acaban de ser electas en todo el país es encontrar la manera de solucionar problemas que han aparecido o que se han intensificado con la pandemia de covid-19 y que tienen gran impacto en el sector de la niñez y la adolescencia.
EDUCACIÓN. Uno de ellos es la educación, que se ha visto afectada negativamente por las dificultades de acceso a internet para el desarrollo de las clases virtuales, una modalidad que el 46% del total de alumnos sigue utilizando hasta ahora, según datos del Ministerio de Educación y Ciencias (MEC).
La falta de acceso a internet y al equipamiento tecnológico necesario para las clases virtuales ha ampliado la brecha digital y ha determinado un aumento del abandono académico. Las cifras del MEC indican que, en el año 2020, unos 15.000 estudiantes (1 de cada 100) dejaron la escuela. Otros datos de la cartera educativa revelan que, en el periodo 2020-2021, el índice de deserción escolar aumentó, en general, en 0,3% con relación al periodo 2019-2020. Este incremento se vio fundamentalmente en el tercer ciclo de la Educación Escolar Básica (donde creció en 1,1%) y en la Educación Media (donde aumentó un 1,3%).
Todo esto ha generado una crisis educativa que los gobernantes locales deberán atender. En este sentido, buscar la manera de que los niños, niñas y adolescentes tengan acceso a internet gratuito en sus municipios y de que se refuerce la enseñanza son algunos de los desafíos.
Los propios niños, niñas y adolescentes, durante un trabajo participativo con diversas organizaciones, resaltaron la necesidad de que las municipalidades apoyen en el ámbito educativo y que brinden refuerzo escolar “porque este año nadie aprendió nada”, en palabras de los niños y niñas. Estas y otras propuestas formaron parte de un trabajo articulado por la Dirección de Participación Protagónica del Ministerio de la Niñez y la Adolescencia, la Asociación Callescuela y la Dirección de Niñez y Adolescencia de la Municipalidad de Asunción.
SALUD. Por otra parte, la atención sanitaria de los niños, niñas y adolescentes quedó muy relegada durante los dos últimos años. Cifras del Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social (MSPBS) reflejan que la cantidad de consultas médicas de la población infantil se ha reducido a la mitad, en comparación con los datos anteriores a la pandemia.
Además, la cantidad de niños, niñas y adolescentes que han sido afectados directamente por el covid-19 es otro dato a tener en cuenta. Según estadísticas de la cartera sanitaria, desde el inicio de la pandemia se han registrado a nivel país 25.933 casos positivos de covid-19 en personas de entre 0 y 18 años de edad. La mayor cantidad de niños, niñas y adolescentes afectados se encuentran en la franja de 10 a 18 años, donde se registraron más de 20.000 casos. De la cifra de fallecidos por esta enfermedad, 30 tenían entre 0 a 18 años.
“Es importante ver cómo va avanzando esta enfermedad que aún no conocemos del todo y no sabemos cuál va a ser la dinámica que se presente. Por lo tanto, hay que ver cómo se van a ver afectados en el poscovid los niños y adolescentes que tuvieron la enfermedad y estar atentos a los nuevos contagios que se puedan dar en el futuro”, opina Liz Torres, ex ministra de la Niñez y la Adolescencia y miembro del comité ejecutivo de la organización Callescuela.
SEGURIDAD ALIMENTARIA. Durante la pandemia, más del 90% de los asentamientos y de las comunidades empobrecidas fueron sostenidas, en lo que respecta a la alimentación, por la estrategia de las ollas comunitarias, impulsada por habitantes de estos municipios.
“Ahora necesitamos que esta experiencia de las ollas comunitarias se convierta, con planes municipales, en estrategias para dar seguridad alimentaria en las comunidades y en los barrios. No podemos seguir viviendo y sosteniendo desde la caridad a las ollas comunitarias. Sí hay que tomarlas como una base, como una capacidad inmensa que tienen las comunidades y convertir eso en propuestas y planes estratégicos para la seguridad alimentaria, teniendo en cuenta lo que se requiere según las etapas de crecimiento del niño”, destaca Torres.
VIOLENCIA Y HUÉRFANOS. Ayudada por el confinamiento, la violencia intrafamiliar también se agravó durante los dos últimos años. Las denuncias han aumentado y la cantidad de niños y niñas que han quedado huérfanos de madre como consecuencia de esta situación, obliga a tener en cuenta esta realidad a la hora de pensar en planes municipales dirigidos a la niñez. Solo entre enero y agosto de este año se registraron 18 feminicidios en todo el país. Como consecuencia de ello, 31 hijos e hijas quedaron huérfanos de madre, 20 de los cuales son menores de edad, según datos del Ministerio de la Mujer.
FONOAYUDA DE 24 HS. Otro desafío enorme para quienes van a asumir las municipalidades hoy, es que el servicio Fono Ayuda no quede en el Ministerio de la Niñez y la Adolescencia, sino que se pueda tener Fono Ayuda de 24 horas en todos los municipios, propone Torres. “Que no siga pasando lo que sucede ahora que, a partir de las 3 de la tarde las CODENIS ya no atienden y no hay posibilidades de realizar denuncias. Creo que es fundamental que estén durante 24 horas”, recalca.
Diagnóstico necesario. Es importante que cualquier plan o programa municipal que se implemente para hacer frente a estas problemáticas, esté basado en un diagnóstico adecuado, opina la ex ministra de la Niñez y la Adolescencia. Ese diagnóstico debe contemplar un relevamiento de cuál es la situación que están viviendo los niños y niñas en el municipio, cuántos asentamientos hay en ese territorio, cuántos niños de primera infancia, cuántos en edad escolar, cuántos adolescentes, si están o no trabajando y en qué sectores, etc. “Ese diagnóstico es absolutamente necesario, y más ahora, que la pandemia vino a exacerbar la situación. En realidad, la pandemia es un catalizador que nos está mostrando todas las situaciones, falencias y las deudas históricas que tenemos con nuestros niños y niñas”, afirma Torres.