25-05-2026
Por Abog. Alicia Palacios
Perforar la oreja de las niñas bebés, casi recién nacidas, es una forma de agredir a nuestros niños, porque es el equivalente a un tatuaje.
Estamos eligiendo por nuestros niños, pero es conveniente entender que perforarle al niño una parte de su cuerpo sin el consentimiento de este y sin que sea necesario, es una forma de agredir a nuestros niños, específicamente a nuestras niñas.
Pareciera ser una postura descabellada, sin embargo hemos naturalizado a lo largo de nuestros tiempos el uso de pendientes o aritos para diferenciar al niño de la niña. Cuál es la finalidad de que usen arito si es meramente una cuestión de tal vez vanidad diferenciar al niño de la niña. Positivamente, no trae ninguna diferencia, ni en sus derechos cambia que le pongas o no un arito a tu niña.
¿Cuál es el problema que te pregunten si es niño o si es niña?, ¿cuál es la necesidad de que lleven aritos al principio de sus vidas?, ¿es una cultura o una obligación?. Debería estar realmente administrado este tipo de actos porque no es saludable para la vida de la menor introducir un metal en el cuerpo simplemente porque los padres quieren que se note que es niña lo que trajeron al mundo.
Si rayamos la locura podemos entonces teñir el cabello a nuestra niña, etc. Sometemos a nuestros niños a cuestiones que parecieran inocuas. Estamos tomando decisiones que no son necesarias para la infancia como pelarle por completo la cabeza para que así el cabello crezca mejor, ponerle un arito a las niñas porque se sepa que es niña y sexualizar la infancia es una forma de denuncia de género.
La propia comunidad pediátrica debe pronunciarse respecto a que legítimamente no es correcto someter a nuestros niños a este tipo de cultura.