25-05-2026
Por Sergio Etcheverry
Psicólogo, Periodista, Conductor de Radio y Escritor
No me cansaré nunca de decir que tenemos dadas vueltas las prioridades: para mí, las elecciones más importantes son las municipales.
Yo sé que cualquier lector podrá refutarme tan temeraria afirmación, pero trataré de explicar mi razonamiento. En realidad, me parece muy simple. Cuando votamos en las presidenciales y elegimos senadores, diputados y gobernadores, ponemos en esos cargos a quienes regirán las vidas de todo el país o de grandes territorios por cinco años. A simple vista, esto parece más importante… si es que nuestras autoridades hicieran lo que deben hacer.
Normalmente, los mandatarios, parlamentarios y gobernadores llegan con (¿buenas?) intenciones, pero poca cosa más. Un primer año para acomodarse, un segundo y tercer año para recuperar inversiones o tratar de plantear algo (en los mejores casos) y dos últimos años para hablar de la reelección o preparar la dura vuelta al llano. No hay posibilidades de reclamos o de ser escuchados: “prometer hasta meter y después de metido, olvidar lo prometido”.
En cambio, otra es (o debería ser) la historia a nivel municipal. Normalmente, las autoridades comunales están más cerca. Votamos a nuestros concejales y muchas veces los conocemos personalmente. Están a nuestro alcance y lo mismo puede ocurrir con el intendente.
Si vamos a lo práctico, al día a día, la acción que un intendente puede tomar al momento de asumir puede cambiar en forma efectiva y rápida la vida de los vecinos: una calle sin baches, un camión de residuos que haga su recorrido, que las cuentas del municipio estén en la web, una luz arreglada. Todo puede ser más fácilmente perceptible.
En alguna comuna hemos tenido el ejemplo: intendentes que en pandemia fueron capaces de armar hospitales, plantas de oxígeno y bancos de remedios, más rápidamente que el ministerio o que una acción del gobierno central. Que estos ejemplos cundan hacia otros distritos o hacia “arriba”, hacia los organismos del estado, ya es otra historia.
Las elecciones ya pasaron, tenemos las autoridades de nuestras ciudades. Sepamos exigir, pedir cuentas, golpear las puertas, requerir el cumplimiento de las promesas. Demos vuelta la política, no permitamos que la política en nuestras ciudades sea apenas una plataforma para otras cosas o un ensayo para ver qué pasa más adelante. Y quizás, solo quizás, en el 2023 tengamos mejores opciones para elegir, cualquiera sea el color.