26-07-2026
El mundo quedó conmocionado en estos últimos días por lo ocurrido con el submarino Titán, perteneciente a la compañía OceanGate Expeditions, que desapareció y, aparentemente, implosionó, matando a sus cinco ocupantes cuando iba a visitar los restos del RMS Titanic. Esto se suma a los tantos sucesos que rodean a la historia del mítico trasatlántico. Son muchas las historias, misterios y casualidades que rodean al buque que se hundió en su viaje inaugural en 1912. Todo eso convierte al hundimiento del Titanic en una de las historias más fascinantes y seguidas de todos los tiempos. Acá, repasamos algunas de esas casualidades.
Hablar del naufragio del Titanic no es hablar de cualquier cosa: se trata del hundimiento más famoso de todos los tiempos. A pesar de que incluso ha habido naufragios con buques más grandes e incluso con mayor cantidad de muertes, ninguno fascina tanto como el del trasatlántico británico que se hundió tras chocar contra un iceberg, con un saldo de 1517 muertos, entre la noche del 14 y la madrugada del 15 de abril de 1912. Entre los tantos sucesos y misterios que lo rodean, podemos encontrar los siguientes:
¿Estuvo predicho? En 1898, el novelista y marinero Morgan Robertson publicó una novela llamada Futility or The Wreck of the Titan, en español, El Naufragio del Titán o Futilidad. Este libro cuenta la historia de un barco llamado Titán, el cual creían inhundible, siendo el más grande del mundo en su tiempo. Sin embargo, una fría noche de abril choca contra un iceberg y se hunde, y debido a que no había suficientes botes salvavidas, el número de muertos es muy elevado, además de que regía la regla “mujeres y niños primero”. El Titán tenía tres hélices, dos mástiles y hacía la ruta Nueva York-Liverpool. El Titán también tenía dimensiones similares al RMS Titanic. Ahora bien, algunos creen que fue mera casualidad, mientras que otros piensan que Morgan Robertson efectivamente con su libro, predijo lo que pasaría catorce años después.
La mitología griega. El RMS Titanic era el segundo de un trío de trasatlánticos, los de clase Olympic pertenecientes la naviera White Star Line: originalmente serían el RMS Olympic, el RMS Titanic y el RMS Gigantic. Estos nombres eran alusivos a los dioses de la mitología griega, los olímpicos, los titanes y los gigantes. En la mitología griega, los dioses olímpicos pelearon contra los titanes y estos últimos fueron derrotados y condenados a quedar en el Tpartaro, el último de los inframundos. Un destino similar corrieron los gigantes. Al final solo quedaron y gobernaron los dioses olímpicos. Ahora bien, luego de la catástrofe del Titanic, al su hermano Gigantic decidieron cambiarle el nombre a “Britannic”. Muchos suponen que este cambio se debió a una suerte se superstición y que con el nombre había tentado demasiado al destino. Sin embargo, el Britannic acabaría corriendo la misma suerte que su hermano. Durante la Primera Guerra Mundial fue requisado por la Armada Británica y sirvió como trabsporte de tropas y buque hospital. En noviembre de 1916, cuando navegaba por el Canal de Kea, (Mar Egeo), tuvo una explosión causada por una mina acuática (algunos dicen que pudo haber sido un torpedo). Esto provocó que el navío naufragara con un saldo de 29 muertos. En cuanto al Olympic, sobrevivió la guerra, a brechas, colisiones, ataques, submarinos alemanes, intentos de hundimiento, etc. Al final, de los tres solo el Olympic pudo tener una vida útil plena y duradera. ¿Coincidencia? ¿Un gran reflejo de la mitología griega?
¿La botella también lo predijo? Una tradición en el mundo naval es que al momento de la botadura de una nave, se le rompa una botella de vidrio, generalmente de champán. Si la botella no se rompe, de acuerdo a la tradición naval, es un mal presagio. Durante la botadura del Titanic, la White Star Line no realizó este ritual, lo cual fue considerado un mal presagio, Tras la catástrofe, esta superstición no hizo más que aumentar.
Sobrevivió a los tres buques. Violet Jessop fue una enfermera y camarera argentina conocida como “Miss Inhundible”. Nació en Bahía Blanca, provincia de Buenos Aires el 2 de octubre de 1987. En 1908 migró con su familia a Inglaterra y en 1910 comenzó a trabajar en la White Star Line. Trabajó como camarera en algunos buques hasta que en 1911 fue transferida al RMS Olympic. La naviera la consideró para su barco más importante debido a su buen desempeño y dominio del inglés y del español. Estuvo en el viaje inaugural de la nave desde Southampton a Nueva York. Sin embargo, cuando el barco estaba atracando en Nueva York, tuvo un accidente al colisionar contra el HMS Hawke, un buque de guerra británico. Pesar del susto inicial, el incidente no pasó a mayores y no hubo heridos ni víctimas que lamentar. Luego, en 1912, Jessop se le ofeció trabajar en el RMS Titanic. Se desempeñaría como camarera en el viaje inaugural, también de Southampton a Nueva York en el barco más grande y lujoso de la época. Sin embargo, como todos ya sabemos, la tragedia terminó tumbando la carrera del Titanic. A Violet se le ordenó subir a cubierta y hablar con calma a los pasajeros de tercera clase que solo sepan castellano. Fue una de las 704 supervivientes. Embarcó en el bote salvavidas N° 16. Durante el estallido de la Primera Guerra Mundial, Violet se unió a tripulaciones de enfermería que atenderían en los barcos y la pusieron en el tercer buque de la clase Olympic, el ya mencionado HMHS Britannic, el cual, debido a la guerra, fue convertido en barco hospital. Ella se unió como enfermera de dicha nave en 1915. Pero, como ya mencionábamos, en noviembre de 1916, el Britannic se hundiría a causa de una mina acuática en el Mar Mediterráneo. Hubo 29 muertos, gran parte de los cuales murieron cuando los botes en los que estaban fueron succionados por las hélices propulsoras de la nave. Entre los botes succionados estaba Violet Jessop, quien sobrevivió al lanzarse al agua antes de que el bote fuera destruido por las hélices. Fue así como Violet Jessop estuvo en los tres incidentes de los tres barcos de la clase Olympic. Luego, tras la guerra, siguió trabajando como camarera y asistente en varios buques, incluso por un tiempo volvió al RMS Olympic. En 1950 se retiró tras 42 años de trabajo y se dedicó con entusiasmo a la jardinería y a la cría de gallinas. Falleció el 5 de mayo de 1971 a los 83 años por causas naturales. Sus memorias fueron publicadas en 1997.
Un destino que se repitió. El 13 de enero de 2012, el crucero italiano Costa Concordia, con más de 4 200 personas a bordo, encalló frente a la isla italiana de Giglio luego de chocar contra un arrecife. El resultado fue de 32 muertos y miles de herido y evacuados. Se trataba de un barco de crucero de la clase “Concordia”, perteneciente a la naviera italiana “Costa Cruceros”, una subsidiaria de Carnival Corporation. Su hermanos eran el Costa Serena, Costa Pacífica, Costa Favalosa, entre otros. Este buque se hundió en la misma latitud que el Titanic. Además, durante su botadura en 2006, la botella no se rompió. A pesar de que contaba con la más moderna tecnología de la época, no se pudo evitar el desastre. No obstante, el capitán del Costa Concordia, Francesco Schettino, no hizo nada para ayudar a las personas durante el desastre y fue el primero en salir del barco, a diferencia de Edward John Smith, capitán del Titanic, que por lo menos murió en su puesto. La diferencia de tiempo entre los dos naufragios es de 99 años y 9 meses.
El submarino que se perdió. Y el suceso más reciente. Un sumergible llamado “Titán”, despareció con cinco personas a bordo cuando se dirigía a ver el pecio del Titanic el 18 de junio de 2023. La nave contaba con 96 horas de oxígeno. Sin embargo, tras el correr de los días y a pesar de los esfuerzos de la Guardia Costera de EE UU y de otras entidades, se encontraron restos del sumergible y se dio por muertas a las personas que iban a bordo. El submarino pertenecía a la compañía OceanGate Expeditions, la cual ofrecía viajes a los restos del Titanic por USD 250 000 (más de 1 800 000 000 Gs.). Muchos cuestionaron la seguridad de estos viajes, ya que el pecio se encuentra a 3 821 metros de profundidad. La presión bajo el océano es muy grande y cualquier falla puede ser fatal. Quién pilotaba el submarino era el CEO de OceanGate, Stockton Rush, quien ya había hecho varias expediciones al pecio. Lo que a muchos sorprendió es que su esposa, Wendy Rush, es descendiente de fallecidos en el hundimiento del Titanic. Ella es tataranieta de Isidor Straus y de su esposa Ida, dos de las personas más ricas a bordo del trasatlántico. Straus era un magnate del comercio minorista. Su esposa se rehusó a subir al bote sin su marido y ambos perecieron en el naufragio. Muchos ya hablan de una especie de maldición que rodea al barco a causa de estos últimos sucesos.
Estas son algunas de las principales casualidades o misterios que rodean la historia del RMS Titanic. Todo esto despierta una fascinación casi morbosa por la historia de este buque por parte de la comunidad científica y de exploradores. Sin duda, estos hacen interesantes temas de conversación.