30-05-2026 LA NOCHE CANDELARIA



LA NOCHE CANDELARIA

Emiliano Cáceres February 03, 2023

Era la noche del 2 de febrero de 1989. El General Alfredo Stroessner llevaba 34 años, 6 meses y 17 días en el poder. Sin embargo, nadie sabía que estaban en las últimas horas de la dictadura. El General Andrés Rodríguez encabezó un Golpe de Estado que pondría fin a uno de los regímenes autoritarios más largos y crueles de Sudamérica. Acá te contamos de manera resumida como ocurrió.

El golpe se empezó a planear desde finales de 1988. El régimen, desfasado en la historia, ya se caía por su propio peso. La dictadura ya era insostenible en la región, dado que todos los demás países habían retornado a un sistema democrático. Sin embargo, todo el entorno de Stroessner se encargaron de hacerle creer que seguiría más tiempo en el poder a través del cual se beneficiaban. La fecha pactada para perpetrar el golpe en principio era posterior pero por temor a las filtraciones se concretó para el 3 de febrero de 1989 a las 3 de la mañana. Es por eso que se bautizó como la “Operación 33”.

Los militares que realizarían la operación se pusieron nombres en clave: los “Carlos” (los de mayor jerarquía) y los “Víctor” (los de menor jerararquía). El comandante de la rebelión sería nada más ni nada menos que el General de División Andrés Rodríguez Pedotti, segundo hombre fuerte del país, consuegro y mano derecha de Alfredo Stroessner.

Un grupo se apostaría en las inmediaciones del Palacio de López, otro frente a la Comandancia de la Policía, otro frente a la Fuerza Aérea (dónde el comandante era el Coronel Gustavo Stroessner, hijo mayor del dictador), entre otros.

Aquél 2 de febrero era jueves. Stroessner desarrolló su agenda habitual y a las 20 horas visitó a sus hijas en la casa de su amante, María Estela Legal “La Ñata”. La vivienda de esta última se encontraba en la avenida Aviadores del Chaco, al lado de lo que hoy es el World Trade Center. El plan era atraparlo allí. Dos coroneles lo esperaban fuera de la vivienda para secuestrarlo. Sin embargo, una llamada anónima alertó al dictador de que se estaba gestando un golpe de estado. Es así que a las 21:20 horas, Alfredo Stroessner huyó de la casa de Ñata Legal y fue a refugiarse al comando en jefe. Estaba acompañado de su hija Graciela, su hijo Gustavo y su nuera María Eugenia Heikel.

Cuando los coroneles comunicaron el fracaso del intento de secuestro contra Stroessner, a las 21:20 horas Andrés Rodríguez dio la orden de adelantar el inicio de la Operación 33. Militares leales a Rodríguez abrieron fuego contra el Regimiento Escolta Presidencial. El General Cesar Machuca, leal a Stroessner conversó con Andrés Rodríguez. Y este último intentó convencerlo de que depusieran las armas.

Los rebeldes comunicaron a los leales que tenían un plazo de media hora para rendirse. El secretario privado de Stroessner, Mario Abdo Benítez (padre) ya había sido capturado en ese momento. El miembro del cuatrinomio de oro fue arrestado en la ciudad Presidente Stroessner, actualmente Ciudad del Este.

A las 22:30 el Vicealmirante Eduardo González al mando de las fuerzas navales, abrió fuego en las inmediaciones del Cabildo y el Palacio de Gobierno con el objetivo de apoderarse de la Comandancia de la Policía, el Departamento de Investigaciones y el Palacio de López. También tenía la misión de copar medios de comunicación.

A las 23 horas los soldados leales a Stroessner en el Escolta Presidencial se rindieron y el General Britez Borges, jefe de la Policía, se rindió tras varias horas de resistencia. Fue llevado detenido a la Caballería. También los leales de la Fuerza Aérea se rindieron.

Algunos testigos presenciales cuentan que Stroessner, hasta el último momento no creyó que fuera Andrés Rodríguez el responsable del golpe, es más, estaba convencido de que este aparecería para rescatarlo. Por supuesto, no supo qué hacer cuando supo que era él, su consuegro, quien encabezaba la rebelión.

Pasadas las 23 horas, el entonces Coronel Lino Cesar Oviedo ingresó al Comando en Jefe. Allí, con tanques cascabel, abrió fuego. Stroessner se negaba a rendirse y los rebeldes comenzaban a impacientarse. Hicieron vuelos rasantes de aviones para intimarlo. Con los disparos y bombardeos en el Comando en Jefe, muchos conscriptos perdieron la vida, algunos sin siquiera saber lo que estaba pasando. A partir de las 01:25 horas de la mañana, se empezó a emitir la proclama de Andrés Rodríguez en la Radio Primero de Marzo, se empezó a emitir cada diez minutos:

“Hemos salido de nuestro cuarteles en defensa del honor y la dignidad de las Fuerzas Armadas, por la unificación plena y total del coloradismo en el gobierno, por la iniciación de la democratización del Paraguay, por el respeto a los Derechos Humanos, por la defensa de nuestra religión cristiana, Católica Apostólica Romana, eso es todo lo que yo le estoy ofreciendo con el sacrificio del soldado paraguayo a nuestro querido, valiente y noble Pueblo Paraguayo y espero que los camaradas de las Fuerzas Armadas me acompañen en estas circunstancias, porque estamos defendiendo una causa noble y justa que derivará en beneficio de nuestro heroico y noble Pueblo Paraguayo. Gracias”.

Posteriormente otras radios del país se fueron sumando para emitir la proclama.

Tras algunas horas de enfrentamiento, finalmente Stroessner se rindió. Junto a su familia subió a un coche que lo llevaría a la Caballería. El Coronel Lino Oviedo puso dos tanques, uno adelante y otro detrás del vehículo dónde el dictador se encontraba. Oviedo ordenó a los artilleros que ante cualquier intento de escape por parte del chofer de Stroessner, estos abrieran fuego y él mismo tenía en sus manos una granada que amenazó con hacer estallar ante cualquier maniobra sospechosa. Fue así como Lino Oviedo llevó a Stroessner a punta de cañón para que firmara su renuncia.

A las 4 de la mañana, Alfredo Stroessner firmó su renuncia en un local del Primer Cuerpo de Ejército. Según cuentan algunos testigos, los consuegros no intercambiaron palabras, solo cruzaron fugazmente una mirada.

Esa mañana del 3 de febrero, se daba el anuncio de que Alfredo Stroessner se había rendido. 35 años de gobierno autocrático había acabado. Comenzó un proceso democrático en el Paraguay. Muchos no podían creer que fuera justamente el consuegro de Alfredo Stroessner quien terminó con tantos años de tiranía.