30-05-2026
En la fecha de hoy, a la edad de 93 años, falleció el Pa'í del Pueblo el querido e inigualable sacerdote jesuita español Francisco de Paula Oliva, quien deja un gran vacío pero también un gran legado de servicio y amor a los más necesitados de nuestro país.
El P. Francisco Oliva nació en Sevilla, el 14 de octubre de 1928. Terminó los estudios de bachiller en el Colegio de Portacoeli de los jesuitas de su ciudad natal el 25 de julio de 1946, e ingresó a la Compañía de Jesús con 18 años de edad, el 7 de septiembre de 1946, en el noviciado del Puerto de Santa María (España). Sus primeros votos los realizó el 8 de septiembre de 1948.
Sus estudios de filosofía los realizó en Madrid (1953-1955). En 1955 fue destinado a ser misionero en el Japón. Estuvo como maestrillo en las Palmas de Gran Canaria (1956-1958). Los estudios de Teología los hizo en la Facultad de Teología de los jesuitas en Granada (1959-1962), y fue ordenado sacerdote el 15 de julio de 1961 en Granada, por Mons. Rafael González Moralejo, Obispo Auxiliar de Valencia. Realiza la Tercera Probación en Córdoba 1963.
Fue nombrado director de Radio Montilla en Córdoba (COPE) y trabajó en la misma desde 1963 a 1964. Posteriormente fue destinado a Paraguay, donde llegó en abril de 1964 y empezó a desempeñarse como director espiritual en el Colegio Cristo Rey de Asunción, también acompañó a jóvenes del Colegio Nacional de la Capital, Nacional de Niñas, Goethe etc., y a universitarios de comunicación, medicina e ingeniería.
La otra misión a la que le destinaron fue enseñar Teología e Introducción a los Medios de Comunicación Social. En el local del Colegio Cristo Rey, creó y dirigió, lo que más adelante sería el Departamento de Ciencias de la Comunicación, de la Universidad Católica de Asunción.
Durante esos años realizó varios programas de radio en las radiodifusoras Cáritas y Ñandutí, así como intervenciones en la televisión nacional.
En junio de 1969 juró como ciudadano paraguayo y en octubre de ese mismo año, la dictadura de Alfredo Stroessner lo envió al exilio, que duró 27 años. Después de su expulsión del Paraguay estuvo en Argentina (1969-1978), junto a paraguayos que vivían en Buenos Aires fundó el Equipo de Pastoral de Paraguayos en Argentina. Luego pasó brevemente en Ecuador (1979) y más tarde estuvo en Nicaragua (1979-1985), donde trabajó en labores de alfabetización. Debido a las redes represivas de gobiernos autoritarios de la época tuvo persecución sobre su labor, y finalmente tuvo que regresar a España (1986), a la espera de destino. Vive en casa de su hermano en Huelva.
Entre 1987 a 1996 reside en Huelva, en la Residencia de S. Francisco Javier donde se aboca a la Pastoral Juvenil y enseña Teología e Introducción a los Medios de Comunicación Social.
Ya después de la caída del régimen de Stroessner, en el año 1995 volvió durante un mes al Paraguay y en el año 1996 regresó definitivamente. Empezó a colaborar en el Colegio Cristo Rey, y principalmente en la parroquia jesuita del Bañado Sur, Mil Solidarios, Radio Cáritas y Radio UNO. Tuvo un notable protagonismo cuando acompañó a los jóvenes de la plaza en el “Marzo Paraguayo” durante la crisis política de 1999.
Pa’i Oliva como se lo conocía, fue un gran promotor de la fe unida al compromiso por la Justicia, en reivindicación constante de la justicia social en favor de los sectores más desprotegidos de la sociedad. Fue creador del Parlamento Joven y fundador de la Asociación Mil Solidarios, gran impulsor de la Radio comunitaria Solidaridad, en el Bañado Sur.
Como sacerdote acompañaba algunas de las capillas del Bañado sur, particularmente las de San Blas y Caacupemi. Todos los domingos iba regularmente a celebrar con la gente del Barrio.
Por su lucha social ha recibido varios reconocimientos y distinciones de organismos del Estado como también de organizaciones internacionales. En el 2019 la Cámara de Senadores de la Nación reconoció la trayectoria y su labor como incansable luchador por los Derechos Humanos.
Durante los últimos años Oliva acompañó varias acciones y manifestaciones de campesinos, obreros y sectores populares, con los que se identificó y por los que fue adoptado. Una de sus más notables presencias solidarias fue al lado de los campesinos presos luego de la masacre de Marina Kue – Curuguaty, a los que acompañó incansablemente en todo momento en su lucha por un juicio justo.
Su pasión por la medios de comunicación social lo tenía constantemente frente a un micrófono, como lo hacía hasta hace poco en Radio Fe y Alegría y como escritor en medios periodísticos como el diario Última Hora donde publicó por varios años una breve columna diaria denominada “Buenos días Paraguay”. Por medio de su labor periodística ejercía un importante rol como formador de opinión, papel que luego lo fue ampliando a las redes sociales.
Su lugar de residencia en estos últimos años fue en el Barrio Republicano, en el local del proyecto Mil Solidarios, un centro de educación integral para niños y jóvenes del Bañado Sur de Asunción, y llevaba adelante, además, otros varios proyectos.
Ya en los últimos meses, debido a una situación delicada de salud, estuvo en Taitá Róga (Trinidad, Asunción), la enfermería provincial de los Jesuitas del Paraguay. Desde allí seguía soñando con un futuro mejor para todos.