La espera por el transporte público se volvió un calvario diario en Asunción y ciudades vecinas. Usuarios denuncian que las reguladas de colectivos se agudizaron con la inestabilidad del clima y que muchas unidades pasan de largo porque ya van repletas, lo que retrasa hasta dos horas el arribo a los lugares de trabajo.
En horas pico, el tiempo de espera oscila entre una hora y una hora y media, según relataron pasajeros.
El problema se combina con la baja frecuencia de buses en circulación, lo que satura los colectivos disponibles y deja a decenas de personas varadas en cada parada. Varios usuarios señalaron que deben dejar pasar dos o tres unidades antes de lograr subir.
A la escasez de vehículos se suma el mal estado de la infraestructura. Techos rotos que no protegen de la lluvia ni del sol y asientos destruidos son parte del paisaje habitual en las paradas, lo que expone a los pasajeros a las inclemencias del tiempo y evidencia la falta de mantenimiento del sistema.
La combinación de reguladas, buses llenos y paradas sin condiciones genera un malestar creciente entre quienes dependen del transporte público para llegar a sus empleos y actividades diarias.